Aprender un nuevo idioma: dificultades y consejos.

Aprender un idioma es algo que nos caracteriza como seres humanos. Desde el día en que nacemos, comenzamos el proceso de aprendizaje de lo que conocemos como “el idioma materno”: ese idioma que impera en nuestro entorno y que, por norma general, hablan nuestros padres, abuelos y familia.

En esta primera etapa de nuestra vida resulta muy fácil aprender un idioma. Pero… ¿qué pasa cuando queremos aprenderlo pasados unos años? Entonces ya no es tan fácil e intuitivo como cuando apenas teníamos 1 o 2 años de vida… Conforme crecemos, nuestros cerebros se vuelven menos elásticos, son menos receptivos a nueva información; además de que nos volvemos más perezosos, y adquirimos un miedo irracional al fracaso.

¡Pero que no cunda el pánico! No todo está perdido.

A pesar de que es cierto que existen algunos factores que pueden complicarnos un poco la tarea de aprender un idioma a medida que crecemos, son muchas las ventajas y beneficios los que nos aporta saber un segundo idioma. A continuación, os contamos cuáles son las dificultades a las que se suelen enfrentar los estudiantes de un segundo idioma, y por supuesto, os damos algunos consejos para que no os desalentéis y os convirtáis en verdaderos nativos de vuestra segunda o tercera lengua.

1. El miedo al fracaso

Tener miedo a fallar en la pronunciación, no decir correctamente una palabra, o no saber articular dicha frase a la perfección. Situaciones como estas nos impiden, en muchas ocasiones, atrevernos a hablar en ese idioma que estamos aprendiendo. Dejar a un lado el miedo a hacer el ridículo, e intentar comunicar lo que queremos decir (aunque no sea de forma perfecta), nos ayudará a avanzar en el aprendizaje. Es necesario equivocarse para aprender.

Nuestro consejo es que consideréis los fallos como una oportunidad de aprendizaje. De esta manera, cada vez que te equivoques con alguna palabra o expresión, anotes ese error en una libreta. Estamos seguros de que la próxima vez que uséis estas palabras, las recordaréis mucho mejor.

2. La pronunciación no es sólo cosa de nativos

Pensar que nunca llegarás a hablar como la gente nativa del país donde se habla ese idioma, es algo que pasa por la cabeza de todos. Por supuesto, también es algo a lo que todos aspiramos, y creednos cuando os decimos que es posible pronunciar como un verdadero yankee. Con práctica y esfuerzo todo es posible.

Nuestro consejo es que escuchéis podcasts, series y películas en versión original, o la radio; y que prestéis atención a la forma de pronunciar esas palabras que ya conocéis. También podéis elaborar una lista de palabras relevantes para vosotros, y buscar la forma de pronunciarlas por nativos en diccionarios de pronunciación como Forvo.

3. Estudiar no es lo más importante

Aunque es importante afianzar conocimientos y estudiar algunos phrasal verbs o idioms de vez en cuando; es mucho más necesario que pongáis en práctica lo aprendido y tratéis de mantener una conversación en el idioma que estéis aprendiendo.

Nuestro consejo es que os divirtáis también: buscar formas de aprender que no os obliguen a sentaros delante de un libro y estudiar. Aprovechar para ver una película en versión original, hablar con algún amigo en ese otro idioma, o escuchar canciones mientras leéis la letra y la intentáis comprender.

4. Falta de lectura

Leer es, sin duda, la mejor forma que existe para no tener faltas de ortografía y adquirir nuevo vocabulario. Y esto sirve para todos los idiomas existentes, no sólo el nuestro. Sin embargo, también es cierto que leer textos o libros con un nivel superior al nuestro puede frustrarnos y llevarnos a desistir en el intento. Por lo que cuando busquéis un libro para leer, cercioraros de que es adecuado a vuestro nivel.

Nuestro consejo es que leáis libros que incluyan vocabulario que conozcáis y que podáis usar a diario. Así podréis incluir este vocabulario en vuestras conversaciones y sentir que avanzáis con mayor rapidez.

5. Irse al extranjero no es la única solución

Todos hemos escuchado a alguien de nuestro entorno decirnos que, hasta que no nos vayamos al extranjero, no aprenderemos realmente el idioma. Y aunque es cierto que estar expuesto a dicho idioma de forma más continuada influye, no es la única solución para aprenderlo. Internet y las nuevas tecnologías nos ayudan cada vez más a estar interconectados y poder ver contenidos de otros países.

Nuestro consejo es que explotéis esta vía al máximo: realizar conversaciones por Skype con extranjeros, poner el idioma de tus apps en ese otro idioma, poner los subtítulos de las películas y series de Netflix, etc.

 

Por supuesto, todo esto hay que practicarlo día a día, y no desistir. Aprender un idioma es una carrera de fondo, y en ocasiones puede ser costoso. Pero pensad en los beneficios que tiene aprender otro idioma: mejora la memoria, la capacidad de atención, el desarrollo de áreas del cerebro asociadas con el lenguaje protege ante enfermedades neurodegenerativas (puesto que el aprendizaje mantiene la mente activa y mejora la flexibilidad cognitiva), etc.

Por todo esto, desde A Casa das Linguas os animamos a ser constantes con ese idioma, y poner en práctica estos consejos con el fin de llegar a convertiros en verdaderos bilingües, ¡o incluso trilingües!