Bebés bilingües, un reto posible

Bebés bilingües, un reto posible

Desde el momento de nacer nuestros hijos tienen la capacidad de aprender idiomas. Quizá suene precoz o atrevido pero la ciencia lo ha demostrado. El niño escucha, imita y construye su propio lenguaje siguiendo un orden. Entre los cuatro y los seis meses el bebé es capaz de distinguir cuándo se comunican con él en idiomas diferentes observando la posición de la boca. Imita estas posiciones para obtener los mismos sonidos  y luego las ensaya una y otra vez.

No existe una edad concreta para comenzar el aprendizaje de una segunda lengua pero hacerlo desde el nacimiento tiene muchas ventajas. En esta primera etapa se maximiza la capacidad de aprender y los bebés son más permeables a ello porque su cerebro no tiene antecedentes de otras lenguas y aprender una nueva será igual de fácil que nos resultó a nosotros la materna.

Uno de los problemas de aprender una lengua nueva para los adultos es que solemos traducirla al lenguaje materno. Los bebés no tienen ese problema porque adquieren el nuevo idioma de la misma forma que un hablante nativo.

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El proceso para que nuestros hijos consigan un buen nivel de inglés es largo pero puede ser muy divertido. Es importante que el niño esté bajo estímulos lingüísticos el mayor tiempo posible. Al llegar a los 10-12 años, cuando termina la capacidad de aprender un idioma de forma natural, deben estar asentadas las bases y el niño debe de tener un dominio muy alto del nuevo idioma. Después solo se trata de aumentar vocabulario y llegar a dominar ciertas formas gramaticales pero va a usar el idioma como una lengua materna.

La necesidad de comunicarse y de implicarse emocionalmente hace más sencillo el proceso de aprendizaje. Por eso relacionar un idioma con sentimientos, sensaciones y que los bebés se sumerjan en actividades de este tipo es clave.

En A Casa das Linguas somos conscientes de todo eso y por ello tenemos un programa para madres, padres y bebés que potencia las experiencias sensoriales para aprender idiomas. Usamos la estimulación visual, auditiva y tacto-sensorial con el objetivo de crear estímulos y vínculos fuertes que sirvan a los bebés para fijar el nuevo idioma en su mente de forma lúdica y amena.

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